lunes, 9 de octubre de 2017


NO PUDE SALIR ILESO DE ESTA PENSIÓN
por
Heberto José Borjas


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            Siempre ha producido fascinación en mí la noción del micro-universo que representa homogéneamente los componentes hermosos y desagradables que forman la vida. La estrechez del espacio, de suyo, es un factor detonante de roces hirientes que más bien son choques en vez de fricciones. No por nada tenemos, desde tiempos inmemoriales, como adagio popular el famoso “Pueblo chico, infierno grande”. Al parecer, el mero hecho de compartir el espacio vital es una obligación que la raza humana practica a regañadientes, porque la cercanía lleva a la observación. Y la observación lleva a la comparación y la apreciación de detalles, y entonces viene el afán de cambiar al otro, de hacerlo semejante a uno o distinto de aquella condición que nos produce escozor. Cuando eso no ocurre sencillamente se llega al punto de querer execrarlo, denigrarlo, ridiculizarlo y hasta neutralizarlo a causa de aquello que significa una diferencia. Y por supuesto, las demostraciones de intolerancia no se hacen esperar. Terminamos animalizados, actuando visceralmente, como si ningún raciocinio se nos hubiese dado por naturaleza y decimos sin pensar, hacemos daño sin pensar, movidos por un instinto que nos acerca más a las bestias que al concepto de suprema creación divina, que es lo que el hombre siempre ha creído que es. ¿Y qué mejor ejemplo de tal handicap existencial que aquellas vecindades o pensiones donde es imposible no saber de la vida del vecino de al lado, de enfrente, o de otro piso, con todos los incordios que ello implica? Éste es el contexto en el que se desenvuelve la genial y premiada novela del escritor uruguayo Pablo Silva Olazábal, “Pensión de animales”, que tuve el placer de leer gracias a la magnífica edición de 2017 de la Editorial Escarabajo.
            El intro nos lo presenta un ángel borracho, perezoso, que ya no vuela, pero que no deja de preocuparse por Laura, el personaje que va bajando por los pisos de la pensión al tiempo que golpea las puerta de los demás inquilinos con una furia notoria e incontenible y de la que no sabemos el origen pero que se deja sentir irremediablemente por todo el recinto, origina reacciones diversas, es un huracán de rabia que a cada quien tocará dentro de su espacio íntimo y en la medida en que las condiciones pongan a estos inquilinos más cerca de ella o “protegidos” tras su puertas. Y mientras tanto, el ángel en el altillo de esta pensión observa todo a la vez, y en cada capítulo interviene para que sepamos su reacción ante tan singulares vecinos: un tipo obsesionado con comprar un azucarero de una tienda cercana y que presiente que lo van a matar mientras espera su orden, otro que se toma demasiado en serio el acto de matar a un animal no definible que le quita la calma y que parece burlarse de él con su fuerza y sagacidad, una pareja que filosofa sobre la naturaleza de los ángeles y su intervención en las ideas de los seres vivos, un humano encerrado en el cuerpo de una  mascota en la portería y que se sabe víctima del hechizo de una bruja con la esperanza de ser devuelto en instantes a su condición original, el marido de la rabiosa Laura que intenta una suerte de cirugía casera a un loro que lo necesita.
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Es admirable el estilo de Silva Olazábal para magnificar situaciones que en apariencia pasarían desapercibidas para la mayoría de nosotros. Sin duda, son dignos de admiración los autores capaces de hacer de un instante ínfimo todo un acontecimiento y los llenan de un significado proverbial gracias al arte de usar bien las palabras. En este sentido, en Pensión de animales se aplica la máxima aquella que dice “menos es más”. Sin innecesaria rimbombancia el autor logra dejar al lector embebido de la atmósfera conmovedora y miserable de la que se compone en parte el gentilicio latinoamericano, acaso porque reconocemos inconscientemente de generación en generación que no somos una raza pura sino el resultado de una combinación, una raza reciente en términos antropológicos, y que por ello aún nos falta dar tumbos hasta lograr un nivel mayor de madurez colectiva. La obsesión por lo intrascendente toma en esta novela un cariz de epopeya que deja sin sentido toda consideración sobre qué cosas debería o no contar un narrador en su relato, lo cual trasforma el hecho nimio en algo apoteósico tan digno de ser contado como las gestas de guerra o las historias de amor más apasionadas. Sólo un talento como el que tiene el autor uruguayo puede hacernos ver atractivo que un vecino de la pensión sueñe con comprar un azucarero en la tienda cercana (con todas las elucubraciones que se figura antes de la compra y el celo que le debe luego al objeto de su adoración) o que una conversación con ribetes etéreos entre una pareja dure varias páginas sin salir el tema de la influencia que ejercen los ángeles sobre nosotros.
            Pensión de animales es corta, concisa, a veces cambia de ritmo para dejarnos respirar mejor a ratos, pone a prueba nuestra capacidad de conmiseración ante el patetismo ajeno, todos ellos elementos que uno como lector admira y agradece.

            En  mi escala del 1 al 10 le doy 9, pues la novela perfecta no se ha escrito aún.       

lunes, 11 de septiembre de 2017

EL ACELERADO FUTURO

                                                       
por
Heberto José Borjas



En el cine la ciencia-ficción suele ser un tiro al piso, un acto sobre seguro en términos de taquilla, a menos que se filme un bodrio en el cual se desperdicie el alto presupuesto, la campaña publicitaria y, quizás, un trabajo actoral notable. Es fácil que en este arte los hacedores logren sus objetivos al valerse de los efectos visuales, diseños de producción y hasta bandas sonoras que le ofrecen al espectador un combo aprovechable durante dos horas, o más. Pero en la literatura el encanto de un hacedor es más azaroso, y por ello arduo o riesgoso ya que, ni más ni menos, el elemento que completa la narración del autor es la imaginación del lector, quien en este género en cuestión debe hacer uso de su intelecto de una forma distinta que cuando se lee una novela histórica, por ejemplo. Aunque la exigencia es quizás menor en términos de bagaje cultural no es menos denso con respecto a los movimientos cognitivos que deben hacerse para dar como cierto (o, por lo menos, verosímil) lo narrado. Hoy, época en que abunda la autopublicación que le apuesta en demasía a tramas de ciencia-ficción (así como a otras alternativas contemporáneas como la romántica o la paranormal), no es fácil elegir un título de entre la pléyade de opciones que ofrecen las plataformas digitales. De vez en cuando algunos concursos literarios apoyan y publican el género en cuestión gracias al auspicio de una que otra editorial establecida, pero ciertamente la oferta (que hoy es mucha) no cuenta con la promoción que tienen libros de autores consagrados o que se acomodan mejor en el ámbito de los potenciales best-sellers. Pero lo que me consuela es que, a pesar de la diversidad de obstáculos, las propuestas de la nueva literatura fantástica siguen rindiendo homenaje a los clásicos autores que al fin y al cabo se convirtieron en pioneros e inspiraron a otros autores y cineastas con su imaginación prolífica. Por ello en esta ocasión le dedicaré estas líneas a una breve obra del casi tocayo H.G. Wells publicada originalmente en 1943: El nuevo acelerador.
La obra se compone de cuatro relatos: El nuevo acelerador, El bacilo robado, Los acorazados terrestres y Un sueño de Armagedón. Dependiendo de la edición rondan en  su totalidad las 100 páginas, de manera que el lector puede terminarlas de un tirón pero, eso sí, experimentando cambios de intensidad y de ritmo. Los relatos ofrecen diversos tonos y veolcidades y su orden en la edición creo que es el adecuado.
El relato homónimo que la da el título al libro es el primero en el orden (acertada decisión) y versa sobre el descubrimiento de Gibberne, un científico londinense que ha logrado dar con la formula de una “medicina” que acelera los latidos del corazón y las funciones del cuerpo, todo de golpe, a un punto de aceleración que hace ver todo alrededor en cámara lenta, como aletargado.  La experimentación que éste y el amigo narrador hacen en la calle, con el efecto del fármaco en su cuerpo, es el quid de la trama, y la posterior desaceleración que sufren cuando todo empeiza a volver a la normalidad en sus organismos. No es mi intención spoilear, sólo comento esto para que el lector se de cuenta de que la narrativa actual de ciencia ficción no está creando de la nada sino que se apoya en las viejas ideas de los clásicos. En este caso se elucubra, se sopesa la implementación de un descubirmiento que en la vida real no sabemos si existe (o ni siquiera sabemos su viabilidad), y se desarrolla su funcionamiento con el devenido debate moral sobre su idoneidad. Esa es la ciencia ficcion brillante: la que nos muestra como irrebatibles e inexorables los mundos posibles con una fundamentación que se adelanta a su propia época atreviéndose a explicar lo impensado.
Los acorazados terrestres es un relato de guerra. Pero no es una metáfora de los humanos versus la teconología, no es una alegoría abstracta sobre una conflagración futurista de corte distópico. En verdad, al mejor estilo de Terminator, las máquinas le ganan la contienda a los humanos, pobres soldados en tierra ofuscados por su ineficacia para neutralizar dichos monstruos metálicos controlados por los soldados enemigos. Es inevitable recordar el tonto patriotismo que mueve las guerras, sobre todo cuando hay un bando dotado de mejo tecnología que logra abatir al contrario con toda ventaja. El  corresponal de guerra luce como el personaje que le da la dosis  de sentido  común a la barbarie en el campo de batalla. Es la narración de ritmo más lento, con muchos diálogos que hacen la labor de refrescar al lector, aunque algunos quizás sobran, según mi parecer.
El bacilo robado es el cuento de mayor tensión. Imaginen un peligroso  microorganismo en el laboratorio de un bacteriólogo, la visita al laboratorio de alguien que muestra interés en el microorganismo, la corazonada de que el cientifico se encuentra frente a un fanático de esos capaces de provocar actos terroristas. Un robo. Una persecución en carreta. El in crescendo de la narración provoca que el lector termine la última página con la sensación de querer más.
Un sueño de Armagedón, que cierra el libro, es el desarrollo de un romance que sólo existe en sueños. El protagonista, en pleno tren que avanza, narra a otro pasajero las peripecias de este amor onírico que para colmo de las contrariedades, acace en medio de una guerra en la que el protagonista forma parte. Al despertar el desdichado hombre no tiene ni guerra ni amada y ha preferido dormir más que nunca para continuar sus sueños continuados que vivir la realidad del resto de los mortales. ¿Habráse visto en la literatura anglosajona del siglo XX tan geniales metáforas de la evasíon como ésta? La razón de vida se encuentra en un ámbito que no es este mundo repleto de perfidias y desazón, está en ese universo de infinitas posibilidades que son los sueños, y tan placentera es esa otra existencia que se prefiere huir del mundo convencional para entregarse a aquella sin reparos.
Este humilde servidor en este relato encontró el epigrafe perfecto para una novela que empezará a escribirse a mediano plazo (o eso espero) y que me parece perfecta para cerra esta reseña:

Hay, no obstante, algo cierto, real, algo que no es un sueño huero,
sino algo eterno e inmutable. Ella es el centro de mi existencia y todo lo demás está
subordinado a ella o bien es vano por completo.
Yo la quería, yo amaba a esa mujer surgida de un sueño.
¡Hemos muerto juntos!

De este libro me queda que vivir el presente es más imperioso que nunca, porque el futuro viene acelerado, señoras y señores, sin importar que estemos o no preparados para él…



viernes, 10 de marzo de 2017

Pisé tierra firme
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La trilogía sobre Martín Ojo de Plata ha sido un éxito en ventas y le ha prodigado a Matilde Asensi, su autora, críticas de toda índole, la gran mayoría positivas. El primer volumen es Tierra Firme, publicado originalmente en 2007. La obra plantea, en pleno Siglo de Oro español, las peripecias de Catalina Solís, una adolescente que sobrevive a un asalto pirata en altamar en el cual ve morir a su hermano Martín y halla una pequeña isla desierta en el Mar Caribe, donde debe sobrevivir y a la fuerza madura espiritualmente al tiempo que se recupera físicamente de las secuelas del naufragio gracias a su instinto de no dejarse morir de hambre y tedio. Al islote donde vive sola varios meses después llega Esteban Nevares, maestre de la embarcación Chacona junto a su acostumbrada tripulación. Estos descubren la presencia de la chica, vestida con las ropas del hermano muerto, quien le explica al maestre las condiciones que la llevaron a ese punto. Y entonces este, llevado por la conmiseración, decide hacerla pasar por hijo suyo, con el nombre de Martín Nevares, e integrarlo a la vida normal de un navegante y comerciante en las tierras del Nuevo Mundo. Nevares se encuentra sentado en Santa Marta, un paraje que por aquellos días de finales del siglo XVI era pobre, poco más que un villorrio, peor cuyo puerto era activo dadas las mercancías que llegaban de España para mantener cubiertas las necesidades de la aristocracia del territorio de la Nueva Granada.
Entonces Catalina, ahora Martín gracias a la documentación legal que lo acreditaba, se ha salvado de un matrimonio con un hombre mayor y enfermo, y en su adaptación al rol masculino descubrirá actividades vedadas o mal vistas para las mujeres. Aprende a leer y escribir, a manejar la espada, a marear (verbo con frecuencia usado en la novela, y que hace alusión al oficio de navegante), y en general, a interactuar con los demás protegida por esa identidad de varón que le depara un destino diametralmente distinto al de una mujer casada. Sin embargo, la protagonista jamás olvida su femineidad, su esencia más intrínseca. De hecho, el relato está narrado en primera persona y en él abundan los verbos conjugados en participio femenino cuando Catalina se refiere a sí misma.
La ambientación de la novela no pudo ser mejor descrita. Los entresijos de las actividades comerciales en las indias occidentales, las referencias a los peligros del mar repleto de piratas ingleses y flamencos, la rebeldía de la raza negra que no dejaba de pugnar por el fin del suplicio de la esclavitud, son tópicos constantes en esta trama lineal que se ramifica poco a poco y deja de ser un relato de supervivencia para transformarse en otro acerca de la búsqueda de justicia ante las triquiñuelas propias de los tramposos comerciantes españoles cometiendo injusticias en América.
Su prosa juvenil y hasta ingenua a veces que calca de forma eficiente la redacción propia de la época. Los vaivenes marítimos de los personajes llevan al lector por los puertos de Santa Marta, Cartagena, Borburata y Cumaná.
Resultado de imagen para tierra firme matildeHay cambios de ritmo en los que la autora logra salvar lances que con un autor menos experimentado hubiesen sido soporíferos. La estructura no ofrece saltos temporales, su tono parece dirigido a un target juvenil. El cambio de identidad de la protagonista está tocado con delicadeza, no hay giros que lleven al travestismo o transexualismo, dado que no se debe a ninguna “filia” sexual sino a razones de conveniencia. La razón principal del relato termina siendo el plan que urde Martín para salvar a su padre de una deuda injusta, usurera y vitalicia, una coyuntura que abarca la mayoría de las páginas y que muestra al lector el punto de malicia hasta el cual ha llegado la protagonista, ahora capaz de enfrentare a una familia rica sevillana con protegidos en el Nuevo mundo y que a través de prebendas y matrimonios de mero negocio han escalado socialmente y pretenden seguir ganando posiciones en la corrupta burocracia de la corona española.
Si bien Tierra Firme, como primer tomo de una trilogía y eso hay que sopesarlo, carece de la contundencia de otras obras de Asensi como Todo bajo el cielo o El último Catón (de sus títulos más aclamados), se termina rápido y sin causar saturación, mantiene la atención del interesado, siempre que éste entienda que no toda saga debe versar sobre vampiros, zombis, monstruos y magos con cicatrices en la frente.

Le doy 7,5 sobre 10.

jueves, 5 de enero de 2017

LECTURAS  DE 2016 (lo mejor y lo peor)

por
Heberto José Borjas


            Ésta, mi primera columna de 2017, debe ser especial, distinta. No encontré una manera más digna de empezar el nuevo año que rindiendo tributo a todo lo bonito que me ocurrió como lector el año pasado. 2016 fue para este servidor un año de menos lecturas recreativas debido al tiempo que le dediqué a la investigación de mi próximo proyecto literario, una novela en la cual he tenido que transportarme a décadas pasadas y escuchar con otra actitud música de la era dorada del rock and roll. Empero, logré culminar libros deliciosos que quedarán en mi memoria para siempre, como los tatuajes profesionales. Varias de esas obras fueron reseñadas por mí anteriormente en previas columnas y hasta fotografiadas en mis redes sociales y otras no, más que nada por exceso de olvido y falta de tiempo de quien escribe, mas no de méritos de los libros. Y como solamente quiero referirme a las mejores experiencias literarias del 2016 prescindiré de hablar mal de aquellos que me decepcionaron o que, ni más ni menos, me dejaron indiferente, salvo de uno solo, que puedo decir fue la Decepción del año (estoy pensando justo ahora en inaugurar esta sección de ahora en adelante para hablar del libro que menos me gustó de cada año). Entonces les daré mi Top 10 del año y una sección dedicada a reconocer los méritos particulares de ciertas obras en diversos renglones (como si fuese una entrega de premios al estilo Golden Globes, pero sobre libros).
Mi top 10 de 2016, a modo de countdown donde el 1 es el mejor, es el siguiente:

10. Noches blancas:    Resultado de imagen para noches blancas
Esta breve novela de Dostoievski, que se lee de un tirón, transmite ese ardor del amor que provoca en un hombre solitaria, una dama que a su vez se encuentra a la espera de que retorne su enamorado. ¿Les parece familiar estar enamorado de una mujer que ama a un tercero? Es lo que plantea el autor ruso en menos de cien páginas.

9. Blue Label/Etiqueta Azul:     Resultado de imagen para blue label rugeles
La desesperanza y la abulia de la juventud venezolana en su máxima expresión. Eduardo Sánchez Rugeles logra auscultar la psiquis del teenager contemporáneo y lo contextualiza en una tentativa de huida de Venezuela, que al fin y al cabo es la opción más atractiva para muchos de ellos hoy. A la vez es una historia sobre un romance y sobre el fragor de las amistades forjadas o desarrolladas durante borracheras.

8. Contigo en la distancia:    Resultado de imagen para contigo en la distancia liendo
El maestro Eduardo Liendo lo volvió a hacer: un relato entrañable. Es una novela corta, que parece hablar de un viaje físico cuando en verdad es un retrato de las nostalgias y personajes esplendorosos que nos refuerza ese adagio que afirma que todo tiempo pasado fue mejor. Vaya uno a saber si eso es cierto o no, pero no hay nada más deliciosos que evocar anécdotas y gente que con cada emoción que nos despertó nos hace sentir que no hemos pasado en vano por este mundo.

7. Cardiopatías:    Resultado de imagen para cardiopatias oriette
Oriette D’Angelo es una joven poeta que llegó para quedarse. Su poemario, repleto de términos anatómicos, es un glosario de heridas y una crónica en verso de la realidad venezolana. Imperdible. Es impresionante cómo alguien desde su primera obra logra una voz definida que lo mismo puede denunciar una brusca realidad social que reprochar daños emocionales profundos. 

6. Hotel:     Resultado de imagen para hotel payares
Los cuentos de Gabriel Payares dan a entender a cualquier pichón de escritor que, las situaciones en apariencia pasivas y sin importancia pueden ser todo un universo de múltiples posibilidades. Al autor le gusta detenerse en el momento y desmenuzarlo, como si estuviese desmechando una pechuga de pollo. Es un lujo que no se dan a menudo los autores contemporáneos. De su libro anterior a este dio un salto grande.

5. Lennon:     Resultado de imagen para lennon foenkinos
David Foenkinos presenta un osado relato en el cual el ex-beatle acude a unas sesiones con un psicólogo, que son mera ficción, y el protagonista hace un resumen de su atribulada existencia desde la infancia en Liverpool hasta sus últimos días domiciliado en New York, pasando por The Beatles, los desencuentros con su madre, su rol de padre, y su relación con Yoko Ono. La prosa del autor francés adquiere una lírica especial en español al verse recompensada por la traducción de Cesar Aíra.
4. Limpieza de oficio:    Resultado de imagen para limpieza de oficio
Sergio Ocampo Madrid se luce con esta novela sobre un asesino en serie de payasos que causa terror entre la comunidad de profesionales de la risa en la ciudad. Un periodista inescrupuloso intenta sacar todo el provecho posible de tal abominación, pero la realidad lo supera, y sus crónicas y alteraciones de las escenas del crimen en beneficio propio son ahora apenas un elemento más de un caso misterioso y más profundo que como parecía al principio. Prosa cómica, entretenida y de una lucidez que no pasa nada por alto en la historia.
3. La dama azul:   Resultado de imagen para la dama azul
Si usted ignora que es la bilocación, si usted da por sentada la veracidad de todas las apariciones de la Virgen María, si usted sigue creyendo que las jerarquías del Vaticano la componen ancianos venerables incapaces de mentir y de hacer mucho más en pos de mantener su status, lea este libro. Se le removerán algunas de sus creencias más cristalizadas. En el siglo XVII una monja española de un pueblito llamado Ágreda era capaz de ser vista en el nuevo continente sin moverse de sus aposentos. Los aborígenes de Nuevo México dieron testimonio de las apariciones y un sacerdote español dejó constancia de  los hechos en una investigación realizada in situ y cuyo ejemplar único es buscado frenéticamente en la actualidad. Las conclusiones a las que llegan las altas esferas del catolicismo para que el tema no trascienda a los medios de comunicación le harán perder al lector la fe en la humanidad, por lo menos por un rato.
2. Delirio: Resultado de imagen para delirio novela
Lo más hermoso y terrible de Colombia se condensa en esta novela sobre la demencia y sobre el amor paciente, sobre la complicidad entre hermanos, sobre infidelidades furtivas, sobre la férrea crianza de los padres, sobre las diferencias de estratos en la actualidad, sobre los excesos de los traquetos, esos hombres que hacen negocios torcidos y que se convierten en  parte del problema de Colombia pero que a su vez tiene  corazón y aman y son desdichados a su manera. Laura Restrepo usa diversas voces para contar una historia de un matrimonio promedio que de repente sufre un grave obstáculo: el marido, al volver de un viaje de pocos días, encuentra a su esposa totalmente demente. Y es la excusa perfecta para contarnos esta trama que se ramifica sin perder de vista a sus protagonistas.
1. Historia oficial del amor:       Resultado de imagen para historia oficial del amor        
La reputación del colombiano Ricardo Silva Romero subió hasta el tope con este libro. Pienso que llegó a la estratosfera con su novela de 550 páginas que echa el cuento de su familia hacia atrás, desde 2015 hasta 1932, empezando por la noticia del embarazo de su esposa y llegando hasta sus antepasados Silva y Romero hace ochenta años. Por sobre todas las cosas que puedan desglosarse de la obra, esta destila un inmenso e indecible amor hacia los parientes y la memoria de los muertos propios como pocas veces es común leer en la literatura latinoamericana moderna. Acaso sin querer la historia de los dos apellidos del autor es la historia de Colombia, un país cuyo siglo XX estuvo lleno de escándalos, atentados y asesinatos, nuevos ricos, políticos corruptos y una desigualdad social que a cualquier le infundan las ganas de meterse a político a ver s logra solucionar algo. La familia Silva y Romero no ha estado exenta de los malestares que han afectado a tantas otras, el exilio, las desavenencias, la seducción por la participación en política, los cargos públicos, la conciencia siempre lucida sobre el entorno, pero con el paso de las décadas no se ha dejado doblegar por las adversidades propias de la colombianidad y se ha mantenido firme y unida. Esta historia que tiene tanto de tragedia como de comedia, repasa desde la perspectiva de Silva Romero, episodios icónicos de la historia contemporánea Colombia como el Bogotazo, la toma del Palacio de Justicia, la victoria electoral de Juan Manuel Santos, los días de la “ola verde” y el Frente Nacional, y es, al final, la historia de un familia en la que todos cuentas con todos en virtud del amor que se tienen. Hasta los más reputados autores colombianos de hoy dicen que Historia oficial del amor fue de las mejores lecturas que hicieron de libros publicados en 2016, afirmación que suscribo. Y además, tengo el placer de contar con el autógrafo del autor en mi ejemplar.

Y mi Decepción del año fue… Ema, la cautiva, de Cesar Aira:   Resultado de imagen para ema la cautiva

 Tenía altas expectativas con este libro, pues venía de leer Lennon, de Foenkinos, y traducida por el autor argentino, y me resultó aburrida y muy larga para tener solo 180 páginas. En descripción de ambientes fue genial. La pampa argentina, la vida del gaucho aparecen descritas magistralmente, pero no pasa nada.  

En cuanto a los méritos particulares, allí va mi reconocimiento de entre lo que leí en 2016:  
1. Mejor Argumento: La dama azul, de Javier Sierra
2. Mejor Prosa: Historia oficial del amor, de Ricardo Silva Romero
3. Mejor Estructura: La dama azul
4. Mejor Descripción de ambientes: Ema, la cautiva, de César Aira
5. Mejor personaje secundario masculino: Midas McAlister, de Delirio
6. Mejor personaje secundario femenino: Anita, de Delirio
7. Mejor desarrollo de diálogos: Inferno,  Dan Brown
8. Mejor división de capítulos: Inferno
9. Mejor portada: Limpieza de oficio, de Sergio Ocampo Madrid (Random House Mondadori)
10. Mejor página o párrafo inicial: Historia oficial del amor
11. Mejor página o párrafo final: Lennon, de David Foenkinos 
12. Mejor personaje principal masculino: Paco, de Limpieza de oficio
13. Mejor personaje principal femenino: Eugenia Blanc, de Blue Label, de Eduardo Sanchez Rugeles.
14. Mejor novela: Historia oficial del amor

Y con esto me despido por ahora. Tengan buenas lecturas en 2017 y por siempre...








    


domingo, 23 de octubre de 2016

EN ESTE HOTEL ME QUEDO
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            El in crescendo de un escritor es consecuencia de su crecimiento como lector, como ser humano, como observador del mundo, y es, ni más ni menos, lo que el público espera, si bien esta ilusión suele ser rota a veces por ese nuevo título que nos decepcionó o no nos gustó tanto como el anterior de tal o cual autor. Si la expectativa aplica para los narradores veteranos y con muchas publicaciones no es menos exigente con aquel cuya segunda obra apenas salió a la luz. ¡Bendito aquel que se supera entre el primer libro y el segundo! Y este ha sido el caso de Gabriel Payares con su libro de cuentos Hotel.
            Cuando bajaron las aguas le hizo ganador del concurso de autores inéditos de Monte Ávila Editores en 2008 y por fin estuvo en las librerías en 2009. Ya se notaba en los relatos que lo componen esa malicia y clarividencia para contar que hacía prometer creaciones aún más brillantes, y efectivamente, eso fue lo que pasó. Hotel, editado por Puntocero en 2012, es un conjunto de siete relatos (que cuenta con un prólogo de lujo de Ednodio Quintero) en los cuales se percibe de entrada que los personajes están en huida o en búsqueda de algo que no es otra cosa que ellos mismos, en lugares transitorios, estancias de paso que no son el ambiente definitivo donde quisieran estar, pero que al fin y al cabo son ámbitos necesarios para que el lector pueda sopesar cada historia en su exacta dimensión. En estos cuentos el lugar es un personaje tan determinante como los hombres y mujeres que los ocupan: una natal y desconocida Londres, una capital latinoamericana para exorcizar un amor, una oficina de juntas, un hotel, una remota islita japonesa donde se está y no se está a la vez. Sólo son ejemplos de por qué el título Hotel le cae como anillo al dedo al libro.  Esa sensación de intensa fugacidad de ciertos ratos en la vida que termina marcándonos es el tópico recurrente y común que Payares desarrolla como un experto de las emociones con una prosa que no olvida detalles, que no se regodea en vano, rebosante en reflexiones de una profundidad filosófica y estética  que no es común leer en un segundo libro de un autor que apenas llega a la treintena de años. Hay fragmentos de algunos relatos tan desglosados en sensaciones y disertaciones que parecen no dar lugar a una línea más, a una idea adicional, porque no harían falta.
            Seis de los siete relatos están narrados en primera persona. Cuando esto se coteja con la biografía del autor disponible en internet es imposible no pensar que el alter ego de Payares ha asumido la voz cantante en ellos, o quizás conscientemente nos está dando pistas de su vida, un rastro aquí, otro por allá. ¿Qué escritor no lo ha hecho? Con el paso de las páginas da la sensación de que un mismo personaje se desdobla cuento tras cuento. Entonces, lo que en apariencia es un lugar común o un recursivo atajo para contar la historia resulta ser el modo idóneo con el cual logra su máxima efectividad: transmitir el contenido de un universo en pocas páginas.
            Mis relatos favoritos son los siguientes:
1 . 1. Réquiem en Buenos Aires: El narrador vuelve a la capital argentina a rematar el recuerdo de un amor siempre presente. Deliciosa lirica en sólo seis intensas páginas.
22. Samsara: El día del ataque terrorista a las Torres Gemelas, un escritor frustrado encuentra sin querer un libro  que contiene papeles delatores de una infidelidad de su esposa. Aparentemente no hace nada pero botar e libro  le ayuda a tener el titulo de una novela por empezar y la sensación de que la vida y el amor son una constante repetición sin moraleja ni noción de karma.
33. Hotel: En un viaje de negocios, el huésped protagonista cuenta las condiciones de su estadía en un hotel donde, de repente, los trabajadores lo desconocen, como si nunca se hubiese registrado. La sensación de encierro y un tono evidentemente influenciado por la cinta The Shining de Kubrick son palpables en el relato.

 Resultado de imagen para hotel payaresSi hay alguien que entre su primera y segunda obra dio un salto notorio y nos ha dado a los autores noveles una bofetada de madures narrativa, es Gabriel Payares. Sin restarle valor a la complejidad intrínseca de la elaboración de un cuento, pienso que el autor está listo para presentarnos su primera novela. Por el momento, puedo afirmar que hospedarme en su Hotel fue una experiencia de cinco estrellas, y lo recomendaría a cualquier turista-lector.